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El verdadero coste de no hacer la transición a una flota eléctrica

Las organizaciones se enfrentan a innumerables retos en lo que respecta a las iniciativas de sostenibilidad, y uno de los más importantes, es la forma de gestionar y desplegar su flota de vehículos ya sea corporativa o institucional. 

Para los directores financieros y gestores de flotas que tienen que cumplir también con objetivos medioambientales y de sostenibilidad, dejar de lado los vehículos de gasolina y diésel debería alcanzar al menos tres objetivos fundamentales.

Ahorrar mientras estás salvando el planeta

Son pocas las empresas, instituciones o entidades gubernamentales que no estén trabajando en algún tipo de objetivo de sostenibilidad; así, empezando por las Naciones Unidas con los “17 objetivos de desarrollo sostenible” que incluyen en otros: ciudades y comunidades sostenibles, medidas urgentes para combatir el cambio climático, o medidas locales como la Iniciativa de Movilidad Urbana Transformadora (TUMI)

Los directores financieros y sus equipos se ven directamente afectados por estos esfuerzos. Se podría decir, que todo el mundo quiere “hacer lo correcto”, pero la conversación se complica si lo “correcto” cuesta mucho más que lo “habitual”. 

Podemos tomar la electrificación de flotas como un ejemplo en el que las innovaciones y la demanda han llevado a una casi igualdad de costes entre el antiguo formato de vehículos tradicionales con motor de combustión interna (ICE), y los nuevo vehículos de propulsión eléctrica. 

No sólo los costes de adquisición o de arrendamiento son hoy en día aproximadamente los mismos, sino que el coste total a largo plazo de tener un vehículo eléctrico (EV) o un híbrido enchufable de gas/eléctrico (PHEV) está demostrando ser efectivamente menor que el de un vehículo tradicional con motor de combustión interna. Esto se debe a una menor necesidad de mantenimiento y por tanto, de reparaciones. Un estudio de la Universidad de Michigan cifró el coste total de la propiedad de un vehículo eléctrico en menos de 490 dólares al año en Estados Unidos, esto es, casi un 60% menos que el coste anual estimado de 1.117 dólares de la propiedad y el funcionamiento de un vehículo de gasolina. 

Las innovaciones en la producción de electricidad provocarán inevitablemente una bajada de su precio, al mismo tiempo que las tecnologías de las baterías están ampliando su vida útil y capacidad de almacenamiento de carga. Por tanto, lo más probable es que los costes de transición al mundo eléctrico sigan disminuyendo. 

Si sumamos el potencial de ahorro de costes de este cambio con los resultados inmediatos de reducción en CO2, veremos tanto empresa como medio ambiente resultarán favorecidos.

frota electrica

La movilidad sostenible es una medida con resultados inmediatos para reducir la contaminación atmosférica

Según la Agencia Internacional de la Energía, las emisiones del transporte – principalmente por carretera, ferroviario, aéreo y marítimo – representan casi una cuarta parte (24%) de las emisiones mundiales de CO2. 

El Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) descubrió que el 50% de los kilómetros recorridos por los vehículos a nivel global, se atribuyen al traslado de personas. Si nos propusiéramos que los desplazamientos al trabajo fueran de nivel cero de emisiones, se eliminarían 880.000 toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera, tomando como base los 10782,6 millones de kilómetros que se atribuyen a las personas que van y vienen del trabajo en vehículos.

En los últimos tiempos, la pandemia nos ha mostrado, en tiempo real, cuál sería el verdadero impacto que podría tener la reducción de los desplazamientos al trabajo: las emisiones a nivel global de CO2 se redujeron un 5,8% en 2020, esto es, la mayor reducción desde la Segunda Guerra Mundial.

Cada automóvil emite, en promedio, 4,6 toneladas métricas de dióxido de carbono por año. Con la transición eléctrica, el ahorro equivaldría a reciclar 1,6 toneladas de basura y a plantar casi 2,5 hectáreas de bosques.

Lo cierto es que incluso si eliminásemos un único vehículo tradicional se observaría una diferencia, y las ciudades y empresas de todo el mundo tendrían una repercusión casi inmediata cuando llevaran a cabo la transición de sus flotas de combustión, a eléctricas e híbridas. 

Formar parte de una red de comercio sostenible

En los años 90 y principios de los 2000, Walmart fue una de las empresas líder en la revolución de la  gestión de la cadena de suministro. Walmart cambió efectivamente la forma de colaboración entre los fabricantes con sus socios minoristas así como la forma de trabajar en la cadena de suministro de los minoristas con sus socios. Este cambio fue posible gracias a que Walmart impuso nuevos y exigentes objetivos de inventario y distribución.

En lo que respecta a la sostenibilidad, este mismo tipo de exigencias está cambiando las relaciones empresariales y comerciales en todo el mundo. 

Hay más empresas que siguen el mismo sistema. Así, una reconocida firma mundial de bebidas, tiene en la realidad además de sus propios objetivos de ser 100% neutros en emisiones de carbono, objetivos establecidos de sostenibilidad para sus socios de reparto. Los socios comerciales que no los cumplen pierden su negocio.

El socio de distribución en Portugal de esta empresa de bebidas, no quiso correr el riesgo de perder tan importante cliente, y puso en marcha inmediatamente un estudio sobre su flota corporativa a fin de determinar cuántos de sus vehículos podrían convertirse en eléctricos y en qué plazo. Para ello se tuvieron en cuenta factores como las distancias de las rutas, los horarios de entrega, la disponibilidad de estaciones de carga y las necesidades de los clientes. Se descubrió que el 90% de la flota de la empresa, compuesta por 3.900 vehículos, podía pasar a ser eléctrica sin demora.

Pongamos este dato en contexto. Retirar de la carretera 3.510 vehículos de gasolina y diésel eliminaría la emisión de casi 18.000 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera. De este modo, esta empresa pudo mantener su contrato con un lucrativo cliente.

Eso es sólo un ejemplo.

Únete al movimiento de flotas en transición

No son sólo las empresas las que piden a sus socios comerciales que den un paso adelante hacia una movilidad más sostenible. Los gobiernos de todo el mundo están exigiendo comportamientos de emisiones reducidas o emisiones cero para las zonas urbanas.

Varios estudios han demostrado que las organizaciones con prácticas empresariales sostenibles suelen tener empleados más felices, son capaces de atraer y retener a trabajadores de todas las edades y niveles, y parecen encontrar trabajadores mejores y con más talento.

Para los directores financieros y jefes de compras que toman decisiones críticas para el negocio, la transición a una flota eléctrica ofrece una rápida respuesta que reducirá el coste total de los gastos de movilidad, al mismo tiempo que se reducirá la huella de combustibles contaminantes de la organización y contribuirá a una cultura empresarial preparada para nuevas oportunidades y crecimiento.

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ACERCA DE FLOW

GoWithFlow y su plataforma de Gestión de Movilidad Sostenible (SMM) ayudan a las empresas a gestionar la transición de su flota a vehículos de bajas o emisiones cero, reduciendo tanto los costes de energía como los gastos globales de la flota. La SMM de Flow facilita una visión global de los datos de los vehículos y la energía, permitiendo que los gestores de flotas e instalaciones puedan planificar y manejar una red heterogénea de vehículos de combustión y eléctricos, así como gestionar el consumo de combustible y electricidad. Flow ha sido elegida la mejor startup de tecnología limpia de Portugal en 2020. Galp es su accionista mayoritario y además es una de las empresas de energía que lidera la transición en Europa hacia las energías renovables y los combustibles sostenibles.

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